La vida como la quiero entender
viernes, 7 de noviembre de 2014
La Política en Guatemala
lunes, 27 de octubre de 2014
El poder de un libro
miércoles, 26 de junio de 2013
Las prisas innecesarias
Tratando de buscar la manera de callar al despertador para que me concediera 5 minutos de sueño, el locutor de la radio que tiene el disgusto de levantarme cada mañana empezó con la peor noticia que podía darme: "hoy martes tráfico en la calle Martí, salga con anticipación, nos reportan que varios automóviles están varados por desperfectos mecánicos". Claro que mi tiempo de anticipación se limitaba a nada, por lo que después de tirar el cubrecama como si fuera una serpiente venenosa sentí el frío de la baldosa en mis pies, esto hizo que el sueño terminara por irse, claro que esa no era la única razón por la cual estaba preocupado, una reunión en el trabajo me esperaba a las 7:30am, veo los números luminosos del famoso despertador y veo que marca las 6:15am, presuroso tomo la toalla, mis sandalias y en un instante al estilo Superman en un par de minutos me encuentro con que el agua de la regadera esta tan fría como glaciar de los Alpes Suizos, con dolor de cabeza y con dificultad para respirar salgo como rayo a vestirme; demonios, el día anterior olvidé dejar lista la camisa que hoy debía utilizar. Después de vestirme y tomar a grandes tragos una taza de café emprendí el viaje de una hora hacia la reunión, para fortuna, el locutor era un mentiroso y seguramente era una confabulación para sacarme del territorio soberano e independiente de mi cama, el bus corrió como si trajera a Satanás atorado entre en las llantas traseras y en menos de lo que canta un gallo estaba a tiempo en mi trabajo, tanto así, que parecía haber llegado antes de tiempo, era el primero en estar allí, decidí prepararme otra taza de café más decente que la primera, saboreando cada sorbo noté que los minutos pasaban y nadie llegaba, con preocupación marco el número telefónico de un compañero de trabajo, y con voz adormilada me dice: "vos, no leíste el memo que enviaron ayer, cambiaron la fecha de la reunión, es para mañana". Con la sensación de tener en la frente una etiqueta con letras mayúsculas diciendo ESTÚPIDO termine mi café, adelanté trabajo pendiente, un día común y corriente en el trabajo, mi anécdota sirvió para hacer mas ligera la jornada con sonrisas, la tarde lluviosa me recibió antes de llegar a casa y así de mojado como salí regrese, tiré mi ropa por el piso y decidí abrir este blog. Tratando de contar mi historia para que sonara lo menos ridícula posible (cosa que no creo haber logrado) veo nuevamente el reloj, 1:28am, recuerdo que dentro de unas pocas horas será la reunión.

