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viernes, 7 de noviembre de 2014

La Política en Guatemala

Muchos dirán, "este pendejo que sabrá de política". Pues creo que lo suficiente para darme cuenta que muchos del los que se dedican a tales labores tampoco saben.

Ese es el verdadero problema en Guatemala, que quienes nos gobiernan solamente se dedican a hincharse los bolsillos con las contribuciones del pueblo; de los ideales y del bienestar de la gente se olvidan como se olvida el pueblo de exigirles como servidores públicos que son.

Los políticos se olvidan que el pueblo de Guatemala, con todo y sus carencias necesitan una educación y servicios de salud dignos por lo menos. Pero no, a ellos les conviene mucho un pueblo que sea ignorante y necesitado, un pueblo a quien convencer de que las cosas van a cambiar, que van a estar mejor, que con ellos al fin tendrán un mejor futuro, o simplemente ofrecerles un futuro; futuro que está muy claro, no llegará.

Aunque muchos compartirán mi opinión y otros tal vez no, debo decir con dolor que aún somos un pueblo muy ingenuo que se deja lavar el cerebro con pura demagogia, se deja convencer demasiado fácil, creemos a ojos cerrados, esa bondad del Chapín de creer en el que está ofreciendo algo que jamás hemos tenido y que en muchos años probablemente no tendremos es lo que nos mantiene estancados como país, necesitamos llenarnos de valor y carácter para unirnos y exigir un cambio real, no simplemente palabrerías y espectáculo, decirle a todos esos parásitos que estamos despertando y que el día menos pensado se les va a voltear la tortilla, que estamos hartos que ellos se aprovechen de los recursos del Estado para beneficio propio, que mientras ellos viajan el camionetas del año blindadas, el guatemalteco viaja en un deplorable servicio público, que mientras ellos tienen viáticos y dietas que sobrepasan por mucho el salario mínimo de un guatemalteco promedio, nosotros tenemos que sobrevivir con un sueldo paupérrimo que apenas alcanza para tener un plato de frijoles en la mesa, y así se podrían enumerar muchas cosas que para nosotros como pueblo son denigrantes, pero que sabemos llevar con toda la  dignidad del caso.

Ojo, pero el asunto no queda allí. Debo decir también que nosotros como pueblo hemos dejado que estos parásitos se instalaran en el poder, que nosotros como pueblo hemos estado divididos por mucho tiempo, ya sea por nuestra multiculturalidad, nuestras creencias, la etnia, religión, clase social, etc. pero si se decir que el Civismo no tiene nada que ver con todo lo que enumere anteriormente, el Civismo tiene que ver con el amor a la Patria y como Guatemaltecos que somos, dichosos de haber nacido en esta tierra, debemos de empezar a crear el cambio, que debemos ser más proactivos, no esperar a que el haga lo que nosotros podemos hacer, no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Soy apolítico, pero si soy Guatemalteco con todo orgullo y por el amor a mi país hoy decidí escribir sobre un tema que deja mucho que desear, urge un verdadero estadista que sepa cuales son las soluciones que le permitan a mi país ser el país que nuestra gente se merece, una persona con sentido humano que no quiera aprovecharse del pueblo. Por el momento es mucho pedir y se que es un proceso que podrá durar mucho tiempo, pero como guatemalteco que soy, tampoco pierdo la esperanza de que algún día tendremos los gobernantes que merecemos.



lunes, 27 de octubre de 2014

El poder de un libro

El poder de un libro, es raro que un objeto tenga tanto poder, incluso sobre las armas. Tiene el poder de influenciar, de separar y a la vez unir. Pero es de este último al cual me referiré. El libro por sí mismo es un viaje, uno que está en el interior de la mente, pero por más que se viaje por extraños parajes, siempre se vuelve al mismo lugar, me refiero al cuerpo porque la mente nunca regresa al mismo lugar al que estaba antes, regresa en otra perspectiva, en universo paralelo, nutrida de cosas que no había visto antes. Es extraño ver como esa infinidad de letras se vuelven imágenes y transcurren como si fuera una película, pero es aún más vívida, se perciben olores y sabores, es el lugar en donde el frío cala y el calor agobia, donde el roce de la brisa marina se confunde con el rugir de las olas; pero es aún más extraño el volver del viaje con la sensación todavía impregnada en los sentidos, quedarse con las ganas de volver de no regresar a la realidad y de vivir en ese mundo de ficción. La pluma del escritor y la imaginación del lector es la combinación perfecta y ahí es precisamente en donde radica el verdadero poder del libro, en que el mensaje tenga un receptor, en resumen, el uno no existiría sin el otro, el matrimonio perfecto, la unión perfecta.