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lunes, 27 de octubre de 2014

El poder de un libro

El poder de un libro, es raro que un objeto tenga tanto poder, incluso sobre las armas. Tiene el poder de influenciar, de separar y a la vez unir. Pero es de este último al cual me referiré. El libro por sí mismo es un viaje, uno que está en el interior de la mente, pero por más que se viaje por extraños parajes, siempre se vuelve al mismo lugar, me refiero al cuerpo porque la mente nunca regresa al mismo lugar al que estaba antes, regresa en otra perspectiva, en universo paralelo, nutrida de cosas que no había visto antes. Es extraño ver como esa infinidad de letras se vuelven imágenes y transcurren como si fuera una película, pero es aún más vívida, se perciben olores y sabores, es el lugar en donde el frío cala y el calor agobia, donde el roce de la brisa marina se confunde con el rugir de las olas; pero es aún más extraño el volver del viaje con la sensación todavía impregnada en los sentidos, quedarse con las ganas de volver de no regresar a la realidad y de vivir en ese mundo de ficción. La pluma del escritor y la imaginación del lector es la combinación perfecta y ahí es precisamente en donde radica el verdadero poder del libro, en que el mensaje tenga un receptor, en resumen, el uno no existiría sin el otro, el matrimonio perfecto, la unión perfecta.

miércoles, 26 de junio de 2013

Las prisas innecesarias

Tratando de buscar la manera de callar al despertador para que me concediera 5 minutos de sueño, el locutor de la radio que tiene el disgusto de levantarme cada mañana empezó con la peor noticia que podía darme: "hoy martes tráfico en la calle Martí, salga con anticipación, nos reportan que varios automóviles están varados por desperfectos mecánicos".  Claro que mi tiempo de anticipación se limitaba a nada, por lo que después de tirar el cubrecama como si fuera una serpiente venenosa sentí el frío de la baldosa en mis pies, esto hizo que el sueño terminara por irse, claro que esa  no era la única razón por la cual estaba preocupado, una reunión en el trabajo me esperaba a las 7:30am, veo los números luminosos del famoso despertador y veo que marca las 6:15am, presuroso  tomo la toalla, mis sandalias y en un instante al estilo Superman en un par de minutos me encuentro con que el agua de la regadera esta tan fría como glaciar de los Alpes Suizos, con dolor de cabeza y con dificultad para respirar salgo como rayo a vestirme; demonios, el día anterior olvidé dejar lista la camisa que hoy debía utilizar. Después de vestirme y tomar a grandes tragos una taza de café emprendí el viaje de una hora hacia la reunión, para fortuna, el locutor era un mentiroso y seguramente era una confabulación para sacarme del territorio soberano e independiente de mi cama, el bus corrió como si trajera a Satanás atorado entre en las llantas traseras y en menos de lo que canta un gallo estaba a tiempo en mi trabajo, tanto así, que parecía haber llegado antes de tiempo, era el primero en estar allí, decidí prepararme otra taza de café más decente que la primera, saboreando cada sorbo noté que los minutos pasaban y nadie llegaba, con preocupación marco el número telefónico de un compañero de trabajo, y con voz adormilada me dice: "vos, no leíste el memo que enviaron ayer, cambiaron la fecha de la reunión, es para mañana". Con la sensación de tener en la frente una etiqueta con letras mayúsculas diciendo ESTÚPIDO termine mi café, adelanté trabajo pendiente, un día común y corriente en el trabajo, mi anécdota sirvió para hacer mas ligera la jornada con sonrisas, la tarde lluviosa me recibió antes de llegar a casa y así de mojado como salí regrese, tiré mi ropa por el piso y decidí abrir este blog. Tratando de contar mi historia para que sonara lo menos ridícula posible (cosa que no creo haber logrado) veo nuevamente el reloj, 1:28am, recuerdo que dentro de unas pocas horas será la reunión.